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¿Cuánto cuesta mantener una aplicación o software a medida en Chile?

  • Foto del escritor: Rodrigo Peña
    Rodrigo Peña
  • hace 1 día
  • 10 min de lectura

Cuando una empresa evalúa desarrollar una aplicación o un software propio, buena parte de la conversación inicial se concentra en cuánto cuesta construirlo. Sin embargo, una plataforma que comienza a participar de las ventas, la operación, la atención de clientes o la gestión de información deja de ser simplemente un proyecto tecnológico: se convierte en un activo que debe seguir funcionando.


Por eso existe una segunda pregunta que muchas veces se hace demasiado tarde: ¿cuánto cuesta mantener un software después de ponerlo en marcha?


La respuesta depende bastante más del tipo de sistema que de su tamaño inicial. Una aplicación interna utilizada ocasionalmente por cinco personas tiene necesidades muy diferentes a una plataforma que recibe pagos, procesa cientos de operaciones al día, se conecta con otros sistemas o debe permanecer disponible permanentemente.


El mantenimiento tampoco consiste únicamente en “arreglar errores”. Incluye infraestructura, respaldos, actualizaciones, monitoreo, soporte a usuarios, cambios en servicios externos, mejoras de seguridad y evolución funcional. En sistemas empresariales relevantes, incluso una aplicación que aparentemente no necesita cambios puede comenzar a generar costos si las tecnologías que utiliza cambian alrededor de ella.


Si estás todavía evaluando la inversión inicial, puedes revisar primero nuestra guía sobre cuánto cuesta crear una app en Chile. En este artículo nos concentraremos en lo que viene después: mantener esa solución funcionando durante los próximos años.


Consultor tecnológico revisando el mantenimiento, monitoreo e infraestructura de una aplicación empresarial. | Datactil

El desarrollo termina, pero el software sigue cambiando


Una de las principales diferencias entre comprar un activo físico y desarrollar software es que una plataforma digital vive dentro de un ecosistema que cambia constantemente.


El sistema operativo del servidor recibe actualizaciones. El proveedor cloud modifica servicios. Una API cambia su mecanismo de autenticación. El navegador deja de admitir una determinada tecnología. Una pasarela de pago introduce una nueva versión de su integración. Los usuarios comienzan a utilizar la plataforma de una forma que no estaba prevista durante el desarrollo.


Incluso sin agregar nuevas funcionalidades, mantener la misma operación puede requerir trabajo.


Por eso es conveniente distinguir entre desarrollo inicial y costo total de propiedad del software. Una plataforma económica de desarrollar puede terminar siendo cara de operar si requiere intervención permanente, utiliza infraestructura sobredimensionada o queda construida sobre tecnologías difíciles de mantener.


También ocurre lo contrario. Una arquitectura bien diseñada puede demandar una inversión inicial mayor, pero reducir significativamente la intervención necesaria durante su operación.


Entonces, ¿cuánto cuesta mantener un software?


No existe una tarifa mensual válida para todos los sistemas.


El costo depende principalmente de cinco variables: criticidad, infraestructura, cantidad de usuarios, número de integraciones y velocidad con que la empresa necesita realizar cambios.


Un sistema que puede permanecer algunas horas fuera de servicio sin consecuencias importantes necesita un nivel de soporte diferente a una plataforma que procesa ventas. Del mismo modo, una aplicación independiente necesita menos vigilancia que otra conectada simultáneamente con un ERP, CRM, pasarela de pago, servicios de correo y sistemas de terceros.


Por eso, antes de hablar de una mensualidad, conviene determinar qué se debe mantener realmente.


En algunos proyectos basta con disponer de infraestructura, respaldos y una pequeña capacidad de soporte cuando aparece algún incidente. En otros casos es necesario revisar servicios diariamente, monitorear integraciones, administrar incidentes y mantener un equipo disponible para implementar mejoras.


La pregunta correcta no es solamente cuánto cuesta mantener el software. Es cuánto cuesta mantener el nivel de servicio que necesita el negocio.


Los principales costos que aparecen después del lanzamiento


Infraestructura y servicios cloud

Prácticamente toda aplicación necesita algún lugar donde funcionar. Esto puede incluir servidores, bases de datos, almacenamiento, servicios de autenticación, distribución de archivos, envío de correos, respaldos y otros componentes.


El costo puede ser bastante bajo para aplicaciones pequeñas y aumentar progresivamente cuando crece la cantidad de usuarios, almacenamiento o transacciones.


Plataformas como AWS, Google Cloud o servicios equivalentes permiten escalar los recursos según la demanda, pero esa flexibilidad también requiere supervisión. Un servicio mal configurado puede consumir más recursos de los necesarios o aumentar sus costos sin que exista un crecimiento equivalente del negocio.


Parte del mantenimiento consiste precisamente en verificar que la infraestructura continúe siendo proporcional a la carga real.


Respaldos y recuperación

Tener una base de datos funcionando no significa necesariamente que la información esté protegida.


Un sistema empresarial debería considerar qué ocurre si una actualización falla, se elimina información accidentalmente, aparece un problema en la infraestructura o una integración modifica registros incorrectamente.


Por eso los respaldos forman parte del costo de operación.


Pero realizar una copia no es suficiente. También debería existir un procedimiento para restaurarla.


Una empresa que procesa información crítica necesita conocer cuánto tiempo podría tardar en recuperar su operación y cuánta información estaría dispuesta a perder en un escenario extremo.


Estas definiciones determinan la frecuencia de los respaldos y el nivel de infraestructura requerido.


Actualizaciones técnicas


Una aplicación puede continuar funcionando durante años sin cambiar visualmente y, al mismo tiempo, acumular una cantidad importante de actualizaciones pendientes.


Frameworks, librerías, motores de bases de datos y sistemas operativos publican nuevas versiones. Algunas corrigen errores; otras solucionan vulnerabilidades o dejan de recibir soporte después de cierto tiempo.


Postergar indefinidamente estas actualizaciones genera lo que normalmente se denomina deuda técnica.


El problema aparece cuando la empresa finalmente necesita realizar un cambio importante. En lugar de desarrollar únicamente la nueva funcionalidad, primero debe actualizar varias capas de tecnología que quedaron atrasadas.


Un mantenimiento preventivo ayuda a distribuir este trabajo en el tiempo.


Integraciones con otros sistemas


Este es uno de los elementos que más cambia la complejidad del mantenimiento.


Una plataforma puede estar conectada con un CRM, ERP, Bsale, sistema de pagos, servicios de correo, herramientas de marketing, proveedores logísticos o sistemas desarrollados por otras empresas.


Cada integración introduce una dependencia.


Si uno de esos proveedores modifica su API, actualiza sus credenciales o cambia la estructura de los datos, la aplicación puede necesitar ajustes aunque su propio código no haya cambiado.


Por eso la integración de sistemas no debería entenderse como una conexión que se desarrolla una sola vez. Las integraciones relevantes deben tener trazabilidad suficiente para detectar cuándo dejan de funcionar correctamente.


Monitoreo


Hay una diferencia importante entre saber que un sistema falló porque llamó un cliente y saberlo porque la propia plataforma generó una alerta.


Cuando una aplicación participa directamente en la operación del negocio, conviene disponer de mecanismos que permitan observar sus componentes principales.


El monitoreo puede controlar disponibilidad, errores, consumo de recursos, funcionamiento de procesos automáticos o comportamiento de integraciones.


Esto no significa que toda aplicación necesite una sofisticada central de operaciones. El nivel de monitoreo debe guardar relación con el impacto que tendría la interrupción.


Una plataforma interna utilizada ocasionalmente puede tolerar un modelo reactivo. Un sistema de ventas o reservas probablemente necesita detectar los incidentes antes.


Soporte a usuarios


Existe otra categoría de costos que suele mezclarse con el mantenimiento técnico: las consultas de las personas que utilizan el sistema.


Un usuario puede necesitar recuperar acceso, entender una funcionalidad, reportar un comportamiento inesperado o solicitar un cambio.


Cuando una plataforma crece, estas solicitudes también necesitan orden.


Un servicio de soporte debería establecer qué tipo de incidentes están incluidos, qué canal debe utilizarse, quién puede solicitar cambios y cómo se determina la prioridad.


Sin esas reglas, el equipo técnico puede terminar atendiendo solicitudes fragmentadas por WhatsApp, correo y llamadas, dificultando tanto la resolución como la trazabilidad.


Mantenimiento correctivo, preventivo y evolutivo


No todo el trabajo posterior al lanzamiento corresponde a la misma categoría.


El mantenimiento correctivo resuelve errores. Una funcionalidad dejó de operar como corresponde, aparece información incorrecta o un proceso falla bajo determinadas condiciones.


El mantenimiento preventivo busca reducir la probabilidad de problemas futuros. Aquí entran actualizaciones, revisión de respaldos, optimización de infraestructura y otras tareas que permiten conservar la salud del sistema.


Finalmente está el mantenimiento evolutivo, que normalmente termina representando una parte importante del trabajo durante la vida de una plataforma. La empresa cambia y necesita que el software cambie con ella.


Puede aparecer un nuevo proceso comercial, un proveedor distinto, una integración adicional, una modificación regulatoria o simplemente una oportunidad de automatizar algo que inicialmente se hacía manualmente.


En ese momento ya no estamos corrigiendo el sistema original. Estamos aumentando su valor.


Un ejemplo sencillo: una aplicación de registro


Supongamos que una empresa desarrolla una plataforma para registrar clientes y consultar determinadas operaciones.


Durante el primer año funciona correctamente. Después decide conectar el sistema con su plataforma de ventas para evitar ingresar información dos veces.


Más adelante necesita enviar correos automáticamente. Luego quiere agregar un dashboard para visualizar indicadores. Posteriormente aparece una exigencia para modificar cómo se almacenan o eliminan determinados datos personales.


La aplicación sigue siendo esencialmente la misma, pero su ecosistema se hizo más complejo.

También aumentó su importancia para la organización.


Por eso el presupuesto de mantenimiento que tenía sentido durante los primeros meses probablemente no será suficiente después de tres años.


Una buena arquitectura permite crecer sin reconstruir todo el sistema, pero igualmente debe existir capacidad para acompañar esa evolución.


¿Conviene una bolsa de horas o un servicio mensual?


Ambas alternativas pueden ser válidas.


Una bolsa de horas funciona bien cuando las necesidades son esporádicas y el sistema no es crítico. La empresa solicita soporte cuando lo necesita y consume las horas contratadas.


El modelo comienza a ser menos conveniente cuando existen procesos que deberían revisarse periódicamente o cuando la organización necesita asegurar disponibilidad de capacidad técnica.


En esos casos puede tener más sentido establecer un servicio mensual.


Ese servicio puede contemplar una cantidad determinada de horas, monitoreo, mantenimiento preventivo, reuniones de seguimiento, gestión de infraestructura y atención de incidentes.


Lo importante no es solamente comparar el precio. Hay que analizar qué riesgo está cubriendo cada alternativa.


El error de mantener todo “hasta que deje de funcionar”


Puede parecer económicamente conveniente no tocar una aplicación mientras continúa operativa.


En sistemas pequeños y no críticos, incluso puede ser una decisión razonable.


El problema aparece cuando esa misma estrategia se aplica durante años a una plataforma importante.


Las actualizaciones pendientes se acumulan. La documentación queda desactualizada. Las personas que conocían originalmente el proyecto cambian. Aparecen dependencias antiguas y nadie verifica los respaldos.


Cuando finalmente ocurre un incidente o la empresa necesita una modificación importante, recuperar el sistema puede requerir mucho más trabajo que haberlo mantenido progresivamente.


Este fenómeno explica por qué dos aplicaciones aparentemente similares pueden tener costos de soporte completamente diferentes.


La edad del sistema no es necesariamente el problema. El problema es cuánto conocimiento, documentación y mantenimiento se perdió durante ese tiempo.


¿Cuándo un software necesita soporte permanente?


No toda aplicación lo necesita.


Pero existen algunas condiciones que deberían llevar a evaluarlo con mayor atención.

Si el sistema participa directamente en ventas, reservas, pagos o atención de clientes, el impacto de una interrupción puede justificar un servicio permanente.


También es recomendable cuando existen múltiples integraciones, cuando hay procesos automáticos que deben ejecutarse sin intervención humana o cuando la plataforma almacena información crítica para la empresa.


El número de usuarios no es siempre el mejor indicador.


Una aplicación utilizada por diez personas puede ser absolutamente crítica si administra una operación completa. Al mismo tiempo, una aplicación consultada por cientos de personas puede tolerar interrupciones sin generar un daño importante.


La criticidad debe analizarse desde el negocio.


¿Qué debería incluir una propuesta de mantenimiento de software?


Antes de contratar, debería quedar claramente establecido qué se entiende por mantenimiento.


Es importante conocer quién administra la infraestructura, quién realiza los respaldos, qué ocurre ante una caída, cómo se reportan los incidentes y qué tipo de cambios están incluidos.


También conviene diferenciar los errores de las nuevas funcionalidades.


Si una función que ya existía deja de operar correctamente, normalmente estamos frente a mantenimiento correctivo. Si la empresa quiere cambiar su funcionamiento o agregar nuevas capacidades, probablemente corresponde a desarrollo evolutivo.


Esta distinción evita conflictos y permite administrar mejor el presupuesto.


También debería existir claridad sobre documentación, acceso al código, credenciales y proveedores externos.


El conocimiento del sistema no debería quedar concentrado únicamente en la memoria de una persona.


¿Mantener un software propio puede ser más caro que usar un SaaS?


Sí. Y en algunos casos eso significa que desarrollar software propio no es la decisión correcta.


Si existe una plataforma SaaS que resuelve adecuadamente el problema, tiene un costo razonable y puede integrarse con la operación, probablemente sea conveniente utilizarla.


El desarrollo a medida cobra mayor sentido cuando existe un proceso diferenciador, una necesidad que las soluciones existentes no cubren correctamente o una oportunidad de integrar varias áreas de la operación.


Por eso en Datactil normalmente evaluamos las alternativas antes de proponer un desarrollo.

La tecnología debería adaptarse a la magnitud del problema.


A veces eso significa desarrollar. En otras ocasiones significa configurar una plataforma existente, conectar sistemas mediante una API o utilizar herramientas de automatización de procesos.


El costo más importante puede no estar en la factura tecnológica


Cuando una empresa evalúa cuánto gastar en mantenimiento, existe una variable que resulta fácil de olvidar: el costo que tendría no disponer del sistema.


¿Cuánto cuesta una hora sin ventas?

¿Cuánto trabajo hay que repetir si una integración deja de funcionar durante tres días?

¿Cuánto tiempo utiliza el equipo para reconstruir manualmente información que debería procesarse automáticamente?

¿Cuál es el impacto de perder datos relevantes?


Estas preguntas permiten establecer cuánto mantenimiento es razonable contratar.


No todas las plataformas necesitan disponibilidad permanente. Pero aquellas que sostienen una operación deberían analizar su mantenimiento como parte del costo del negocio y no simplemente como un gasto informático.


Antes de desarrollar, conviene calcular también el costo de mantener


El presupuesto inicial de una aplicación representa solo una parte de su ciclo de vida.

Una evaluación completa debería incluir desarrollo, infraestructura, soporte, mantenimiento preventivo, integraciones y futuras mejoras.


Esto también permite tomar mejores decisiones de arquitectura.


Por ejemplo, utilizar un servicio administrado puede ser más caro mensualmente que instalar una tecnología propia, pero reducir significativamente las horas necesarias para mantenerla.


En otros casos ocurre exactamente lo contrario.


No existe una respuesta tecnológica universal.


La alternativa adecuada depende de cuánto control necesita la empresa, qué nivel de disponibilidad requiere y cuánto quiere involucrarse en la operación técnica.


De proyecto tecnológico a sistema empresarial


Una aplicación comienza como proyecto, pero cuando una organización incorpora sus procesos alrededor de ella se transforma en parte de la empresa.


En ese momento necesita responsables, continuidad y planificación.


El mantenimiento no debería entenderse únicamente como una garantía contra errores. Bien gestionado, permite que la inversión inicial siga generando valor y evita que la tecnología se convierta gradualmente en una limitación.


En Datactil desarrollamos, integramos y acompañamos soluciones tecnológicas empresariales considerando también lo que ocurre después de su puesta en marcha. Podemos trabajar sobre plataformas existentes, revisar su arquitectura, identificar riesgos y establecer un modelo de soporte proporcional a la criticidad de cada sistema.


Si tu empresa ya dispone de una aplicación o software a medida y necesitas determinar cuánto esfuerzo requiere mantenerlo, podemos realizar una evaluación técnica inicial para revisar infraestructura, integraciones, dependencias, respaldos, documentación y necesidades de evolución.


La mejor forma de calcular el costo de mantenimiento no es comenzar preguntando cuántas horas contratar.


Es comenzar entendiendo qué necesita seguir funcionando y cuánto representa para el negocio que efectivamente funcione.


Preguntas frecuentes


¿Cuánto cuesta mensualmente mantener una aplicación?

Depende de su infraestructura, criticidad, cantidad de integraciones, frecuencia de cambios y nivel de soporte requerido. Una aplicación sencilla puede necesitar solamente infraestructura y soporte ocasional, mientras que una plataforma operacional puede requerir monitoreo permanente, mantenimiento preventivo y capacidad reservada de desarrollo.


¿El hosting está incluido en el mantenimiento?

Depende del contrato. Es recomendable separar claramente los costos de infraestructura de las horas de soporte o desarrollo, incluso cuando ambos servicios sean administrados por el mismo proveedor.


¿Cuánto tiempo puede funcionar una aplicación sin mantenimiento?

No existe un plazo fijo. Algunas aplicaciones simples pueden funcionar durante años con intervenciones mínimas. Sin embargo, los sistemas que dependen de servicios externos, librerías, API o infraestructura cloud necesitan revisiones periódicas para reducir riesgos.


¿El mantenimiento incluye nuevas funcionalidades?

Normalmente deberían distinguirse. Corregir una función existente corresponde a mantenimiento correctivo. Incorporar nuevas capacidades generalmente corresponde a mantenimiento evolutivo y puede presupuestarse mediante horas, bolsa de desarrollo o un plan mensual.


¿Se puede contratar mantenimiento para un software desarrollado por otra empresa?

Sí, pero primero es recomendable realizar una evaluación técnica. Es necesario revisar código, arquitectura, documentación, infraestructura, licencias, accesos y dependencias antes de comprometer niveles de soporte.

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