6 años de Lali.App: aprendizajes de un producto digital
- Roberto Osorio
- 13 jul
- 12 min de lectura
Crear una plataforma digital puede tomar algunos meses. Mantenerla activa, mejorarla, escuchar a sus usuarios y conseguir que siga siendo útil después de seis años es un desafío completamente diferente.
En 2020, desde Datactil comenzamos a trabajar en una idea sencilla: ayudar a pequeños negocios y emprendimientos que necesitaban vender por internet, pero que no contaban con una página web, conocimientos técnicos ni presupuesto para implementar una tienda online tradicional. La primera versión se llamó Lalista.de y permitía organizar productos, fotografías y precios en un catálogo digital, compartirlo mediante un enlace y continuar la venta por WhatsApp.
Seis años después, esa solución se ha convertido en Lali.App, una plataforma utilizada para crear tiendas online, organizar productos, recibir pedidos y acompañar a emprendedores que necesitan comenzar de una manera simple. Actualmente, Lali informa más de 3.000 tiendas creadas, más de 150.000 pedidos procesados y más de tres millones de visitas a sus catálogos.
Sin embargo, para Datactil el valor de este aniversario no está solamente en las cifras. Está en todo lo que hemos aprendido al diseñar, operar y mejorar un producto digital durante seis años, trabajando con personas reales, negocios reales y necesidades que también han cambiado con el tiempo.

El problema inicial: vender por redes sociales sin perder el control
Durante la pandemia, miles de negocios tuvieron que trasladar parte de sus ventas a Instagram, Facebook y WhatsApp. Estas herramientas permitieron mantener el contacto con los clientes, pero no resolvían toda la operación. Las fotografías se enviaban una y otra vez, los precios quedaban repartidos entre publicaciones antiguas, los pedidos se reconstruían desde mensajes y gran parte de la información terminaba anotada en cuadernos, hojas de cálculo o notas del teléfono.
Las soluciones de comercio electrónico disponibles podían resultar excesivas para esa etapa. Crear una tienda tradicional implicaba configurar productos, pagos, despachos, dominios y otros elementos que un pequeño emprendimiento no siempre estaba preparado para administrar. El problema que identificamos no era la falta de una plataforma sofisticada, sino la falta de una herramienta suficientemente simple para comenzar.
Desde esa observación nació Lalista.de. La propuesta inicial buscaba conectar tres momentos que ya formaban parte de la actividad cotidiana de muchos negocios: la vitrina estaba en Instagram o Facebook, la selección de productos ocurría en Lalista.de y la conversación comercial continuaba en WhatsApp.
No queríamos reemplazar los hábitos de los usuarios. Queríamos ordenar el proceso que ya utilizaban.
Primer aprendizaje: no toda transformación digital necesita comenzar con un sistema complejo
Cuando una organización piensa en transformación digital, es frecuente que imagine grandes sistemas, múltiples integraciones y proyectos extensos. Lali nos confirmó que una transformación también puede comenzar resolviendo una fricción pequeña, concreta y repetitiva.
Para una emprendedora, dejar de enviar veinte veces las mismas fotografías puede representar una mejora importante. Para un cliente, revisar productos y precios antes de escribir puede facilitar la decisión de compra. Para un negocio, recibir un pedido más estructurado puede reducir errores y ahorrar tiempo todos los días.
La transformación digital no depende únicamente de cuánta tecnología se incorpora, sino de si esa tecnología mejora realmente un proceso. En Datactil aplicamos este principio comenzando por la operación, identificando sus puntos de fricción y definiendo después qué nivel de tecnología tiene sentido implementar.
Lali comenzó con una respuesta acotada porque eso era lo que el problema requería. En lugar de intentar reemplazar todo el proceso comercial, se enfocó primero en ordenar la exhibición de los productos y la preparación del pedido.
Segundo aprendizaje: lanzar una primera versión es solo el comienzo
En desarrollo de productos digitales suele hablarse del producto mínimo viable o MVP: una primera versión que permite validar si existe una necesidad real antes de invertir en una solución más extensa.
Lalista.de cumplió esa función. La primera versión no intentaba resolver inventario avanzado, logística, contabilidad, medios de pago, campañas y automatizaciones al mismo tiempo. Buscaba responder una pregunta concreta: ¿un pequeño negocio utilizaría un catálogo sencillo para organizar sus productos y recibir pedidos por WhatsApp?
La respuesta comenzó a aparecer con los primeros catálogos. Negocios de alimentos, repostería, artesanía, diseño, accesorios, mobiliario y otros rubros comenzaron a crear sus listas, compartir enlaces y utilizar la herramienta con clientes reales.
En ese momento ocurrió algo esencial para cualquier producto digital: dejamos de trabajar solamente con supuestos. Cada negocio mostraba una necesidad diferente. Algunos requerían categorías más claras, otros necesitaban mejores fotografías, personalización, seguimiento o estadísticas. También aparecieron preguntas que no estaban contempladas en la idea original.
Ese uso cotidiano entregó información mucho más valiosa que cualquier planificación cerrada realizada antes del lanzamiento.
LaliLive: escuchar a los emprendedores cuando todo estaba cambiando
Durante la pandemia realizamos varios capítulos de LaliLive, un espacio de conversación en el que entrevistamos a emprendedoras y pequeños negocios que estaban utilizando la plataforma o intentando adaptarse a una nueva forma de vender.
Estas conversaciones fueron importantes porque permitieron conocer la realidad detrás de cada catálogo. No se trataba solamente de productos y pedidos. Había personas aprendiendo a sacar fotografías, reorganizando su oferta, buscando nuevos canales de venta, modificando sus horarios, probando despachos y tratando de mantener un negocio en un contexto especialmente difícil.
LaliLive también nos permitió comprobar que la evolución de un emprendimiento rara vez es lineal. Algunos de los negocios que participaron en esos primeros años continúan utilizando Lali hasta hoy. Otros cerraron una etapa, cambiaron de rubro o se reinventaron con nuevos productos, servicios y modelos de negocio. Todos ellos forman parte de la historia del proyecto, porque ayudaron a validar la plataforma, plantearon preguntas y mostraron necesidades que luego se transformaron en mejoras.
Al mismo tiempo, una nueva generación de emprendedores sigue llegando a Lali. Algunos comienzan con Lali Básica, que se mantiene gratuita, mientras otros avanzan hacia Lali Pro cuando necesitan más personalización, estadísticas, soporte y herramientas de gestión.
La comunidad no ha permanecido inmóvil, y la plataforma tampoco.
Aquí puedes ver parte de un Capítulo de LaliLive donde conversamos con las amigas de Dedóstica.
Tercer aprendizaje: escuchar a los usuarios no significa implementar todo lo que piden
Uno de los mayores desafíos al mantener una plataforma es administrar las solicitudes de nuevas funciones. Cuando un producto comienza a crecer, aparecen peticiones legítimas, pero no todas deberían transformarse inmediatamente en desarrollo.
Una función puede ser importante para una tienda y poco útil para las demás. También puede agregar complejidad a una experiencia cuyo principal valor es precisamente la simplicidad.
Durante estos años hemos tenido que evaluar cada mejora considerando si resuelve un problema frecuente, si es coherente con el propósito de Lali, si puede ser utilizada por personas sin conocimientos técnicos y si aporta suficiente valor para justificar una mayor complejidad.
También fue necesario decidir qué funciones debían permanecer en la versión gratuita, cuáles correspondían a Lali Pro y cuáles pertenecían a una solución diferente.
Este proceso nos enseñó que gestionar un producto no consiste en acumular características. Consiste en decidir qué debe permanecer simple, qué necesita evolucionar y qué conviene dejar fuera.
De Lalista.de a Lali.App: cuando el producto supera su nombre original
Lalista.de describía bien el producto de 2020: una lista digital de productos. Con el tiempo, la plataforma dejó de ser solamente una lista. Incorporó categorías, carrito, información de la tienda, personalización y nuevas herramientas de gestión. La marca original comenzó a resultar demasiado estrecha para representar todo lo que estaba ocurriendo.
Así apareció Lali.App.
El cambio permitió construir una identidad más cercana y ampliar la propuesta sin perder el origen. Lalista.de continuó siendo parte de la infraestructura, mientras Lali.App pasó a representar la plataforma, la comunidad, sus recursos y sus nuevas etapas.
Cambiar una marca no consiste solamente en reemplazar un logo. También implica revisar qué representa el producto, cómo lo reconocen sus usuarios y qué espacio necesita para seguir creciendo.
La evolución desde Lalista.de hacia Lali.App reflejó un cambio real en la propuesta: pasamos de una lista de productos a una plataforma capaz de acompañar distintas etapas de un pequeño negocio.
Validación externa y crecimiento de la plataforma
En 2022, el Instituto 3IE de la Universidad Técnica Federico Santa María publicó la historia de Lali.App y señaló que la plataforma ya reunía más de 2.000 empresas o tiendas y superaba el millón de visitas anuales.
Durante ese mismo período, medios como El Dínamo presentaron la herramienta como una solución apoyada por Corfo y el Instituto 3IE para facilitar el acceso de emprendedores al comercio electrónico. La historia también fue difundida por Marca Chile, ayudando a posicionar el proyecto como un ejemplo de innovación desarrollada en el país.
La difusión permitió visibilizar la plataforma, pero también confirmó una observación importante: existía una brecha entre vender informalmente por mensajes y adoptar una plataforma de comercio electrónico completa.
Lali encontró un espacio en esa transición.
Uno de los negocios que permitió mostrar este impacto fue Elelelu, un emprendimiento familiar dedicado a la fabricación de mobiliario infantil. La empresa utilizó Lali.App para exhibir productos mediante un catálogo virtual y avanzar en su proceso de expansión.
Datactil publicó anteriormente la historia de Elelelu y su evolución hacia una tienda virtual.
Los casos reales ayudaron a comprender que Lali no debía imponer un único recorrido.
Algunos negocios podían permanecer durante años en la versión gratuita. Otros avanzarían a funciones Pro. Algunos terminarían necesitando un sitio web propio, automatizaciones o un sistema de ventas más completo.
Un buen producto debe reconocer cuándo sigue siendo la solución adecuada y cuándo el usuario necesita evolucionar hacia otra herramienta.
Lali Básica y Lali Pro: diseñar para etapas diferentes
Uno de los principios más importantes del proyecto ha sido mantener una alternativa gratuita. Lali Básica permite comenzar, publicar productos y recibir pedidos sin tener que asumir un costo mensual antes de validar el negocio.
Esta decisión no es solamente comercial. Forma parte del propósito con el que nació la plataforma. Un emprendimiento nuevo necesita experimentar. Puede cambiar de productos, precios, público o canal de venta durante sus primeros meses. Exigir una inversión temprana puede convertirse en una barrera antes de que exista una operación estable.
Sin embargo, cuando el negocio comienza a crecer, también aparecen nuevas necesidades. Algunas tiendas requieren personalización, estadísticas, seguimiento de pedidos, soporte y herramientas adicionales. Para esa etapa se desarrolló Lali Pro.
La convivencia entre una versión gratuita y una versión pagada nos ha obligado a trabajar permanentemente en una pregunta de producto: ¿qué necesita una persona para comenzar y qué necesita un negocio para crecer?
La respuesta no es definitiva. Cambia a medida que evolucionan los usuarios, los canales digitales y las expectativas de los compradores.
Cuarto aprendizaje: mantener un producto es más difícil que lanzarlo
El lanzamiento suele concentrar la mayor parte de la atención pública, pero una plataforma se construye realmente después de ese momento.
Mantener Lali durante seis años ha implicado revisar y mejorar componentes que normalmente no aparecen en una publicación de lanzamiento: compatibilidad con nuevos navegadores y teléfonos, rendimiento, tiempos de carga, seguridad, gestión de accesos, corrección de errores, experiencia de usuario, procesamiento de datos, actualización de contenidos, soporte, integración de nuevas funciones y adaptación a cambios en servicios externos.
También ha sido necesario trabajar en posicionamiento, analítica, experiencia móvil y nuevas expectativas regulatorias relacionadas con la gestión de datos personales.
Esta continuidad marca la diferencia entre construir una demostración y operar un producto real. Una demostración debe funcionar durante una presentación. Un producto debe seguir funcionando cuando cambian los usuarios, los dispositivos, los navegadores, la infraestructura y las necesidades del negocio.
En la propuesta de transformación digital de Datactil, la mejora continua forma parte central del proceso. No basta con implementar un sistema; también es necesario mantenerlo, medirlo y optimizarlo. Lali ha sido una aplicación práctica de ese principio durante seis años.
Quinto aprendizaje: los datos ayudan a decidir, pero necesitan contexto
A medida que una plataforma crece, también aumenta la información disponible. Visitas, productos consultados, pedidos, conversiones, tiendas activas y otros indicadores ayudan a comprender el comportamiento general, pero una métrica aislada rara vez explica por sí sola lo que está ocurriendo.
Una tienda puede recibir muchas visitas y pocos pedidos porque sus precios no están claros, porque no tiene stock o porque la mayoría de sus usuarios todavía está comparando alternativas. Otra puede recibir pocas visitas, pero convertir una proporción alta porque trabaja con una comunidad pequeña y especializada.
Los datos permiten detectar patrones, pero las decisiones necesitan combinar analítica con conocimiento del usuario y de la operación.
Este aprendizaje también orienta otros proyectos de Datactil, donde conectamos información a tableros y métricas para facilitar decisiones. El objetivo de la analítica no es acumular gráficos, sino convertir datos en acciones comprensibles.
Sexto aprendizaje: el canal no debe confundirse con el proceso
Durante años, algunas estrategias digitales plantearon que los negocios debían abandonar WhatsApp para profesionalizar sus ventas. La experiencia de Lali mostró algo distinto.
WhatsApp puede ser un canal muy efectivo para pequeños negocios porque permite conversar, resolver dudas, coordinar entregas y mantener cercanía. El problema no es el canal, sino la falta de estructura alrededor de la conversación.
Un catálogo puede ordenar productos antes del mensaje. Un formulario puede estructurar la información. Una automatización puede enviar confirmaciones. Un sistema puede registrar pedidos y estados.
La transformación no necesariamente consiste en reemplazar el canal que funciona. Puede consistir en conectarlo con un proceso mejor diseñado.
Lali comenzó resolviendo la etapa anterior a la conversación: ayudar a que el cliente revisara la oferta y preparara un pedido antes de escribir. Esa lógica sigue vigente y también puede combinarse con nuevas herramientas de automatización y atención digital.
De una herramienta de ventas a un ecosistema de apoyo
Con el tiempo, las preguntas de los usuarios dejaron de referirse solamente al catálogo.
También comenzaron a preguntar cómo organizar pedidos, qué publicar, cómo atraer clientes, cuándo formalizarse, qué datos solicitar y cómo mejorar su operación.
Por eso Lali comenzó a incorporar recursos para emprendedores y contenidos sobre ventas online, organización, marketing y uso responsable de información.
Más recientemente se incorporó Lali IA, una asistente gratuita orientada a resolver preguntas iniciales sobre ventas por WhatsApp, marketing, organización y formalización.
Lali IA no reemplaza a un contador, abogado ni asesor especializado. Su función es entregar una primera orientación, ayudar a ordenar preguntas y señalar cuándo una decisión necesita ser revisada por un profesional.
Este paso refleja una evolución relevante. Lali comenzó ayudando a mostrar productos, luego ayudó a organizar pedidos y ahora también busca acompañar decisiones.
La tecnología cambió, pero el propósito continúa siendo reducir barreras.
Qué puede aprender una empresa que quiere crear una plataforma digital
La historia de Lali ofrece aprendizajes aplicables a empresas, instituciones y organizaciones que están considerando desarrollar un producto o sistema propio.
Comenzar por el problema y no por la tecnología
Antes de decidir si un proyecto necesita inteligencia artificial, una aplicación móvil, automatización o software a medida, es necesario comprender el proceso que se quiere mejorar. La tecnología debe responder al problema, no convertirse en el punto de partida.
Validar con una versión acotada
Una primera versión debería permitir comprobar las hipótesis más importantes. Intentar construir desde el inicio todas las funciones imaginables aumenta el costo, el plazo y el riesgo de desarrollar características que los usuarios no necesitan.
Observar el comportamiento real
Las entrevistas y encuestas son útiles, pero el uso cotidiano muestra problemas que difícilmente aparecen durante la planificación. Dónde abandonan los usuarios, qué funciones ignoran, qué pasos repiten y qué consultas realizan son señales esenciales para mejorar el producto.
Definir qué no se va a construir
La gestión de alcance es una de las decisiones más importantes de un producto. Agregar funciones sin una dirección clara puede deteriorar la experiencia, aumentar los costos de soporte y volver más difícil el mantenimiento.
Preparar la operación, no solamente el lanzamiento
Todo producto necesita soporte, monitoreo, seguridad, actualización y responsables de tomar decisiones. El desarrollo inicial es solo una parte del costo total.
Medir con objetivos claros
Las métricas deben relacionarse con decisiones. Registrar visitas puede ser útil, pero también es necesario entender activación, uso, conversión, retención y valor generado para cada tipo de usuario.
Diseñar una arquitectura que pueda evolucionar
Una plataforma no necesita comenzar con la arquitectura más compleja, pero tampoco debería quedar atrapada en decisiones que impidan su crecimiento. La infraestructura debe permitir incorporar mejoras de manera gradual.
El valor de desarrollar productos propios en una empresa tecnológica
Para Datactil, Lali.App también ha funcionado como un laboratorio real. Nos ha permitido trabajar directamente con diseño de producto, experiencia de usuario, infraestructura, analítica, automatización, contenidos, soporte, posicionamiento y evolución comercial.
Cuando asesoramos a otra empresa, no lo hacemos únicamente desde la teoría sobre cómo debería funcionar una plataforma. Conocemos las dificultades de priorizar, mantener, corregir, explicar y sostener un producto utilizado por personas reales.
También conocemos la diferencia entre una función que se ve bien en una presentación y una función que debe operar de manera consistente todos los días.
Esa experiencia ha influido en nuestra manera de abordar proyectos de transformación digital, automatización e integración de datos. No comenzamos preguntando qué tecnología quiere implementar una organización. Comenzamos preguntando qué problema necesita resolver, quién utilizará la solución y cómo se medirá el resultado.
Seis años después, el desafío sigue siendo el mismo
Las herramientas disponibles en 2026 son muy diferentes a las de 2020. Hoy es posible desarrollar prototipos con mayor rapidez, conectar servicios mediante automatizaciones, integrar inteligencia artificial y analizar información casi en tiempo real.
Sin embargo, el desafío central sigue siendo el mismo: construir algo que las personas realmente puedan utilizar.
Una plataforma no genera valor solamente porque incorpora una tecnología nueva. Genera valor cuando reduce errores, ahorra tiempo, facilita una decisión o permite realizar una tarea que antes resultaba difícil.
Lali.App ha cambiado durante estos seis años, pero conserva la pregunta que dio origen al proyecto:
¿Cómo podemos hacer que vender por internet sea más simple para quien está comenzando?
Esa pregunta continúa orientando la plataforma.
Gracias a quienes han construido esta historia con nosotros
Lali.App no habría llegado a este aniversario solamente por el trabajo de desarrollo. Llegó gracias a las personas que crearon un catálogo, publicaron sus productos, compartieron un enlace, participaron en LaliLive, enviaron una sugerencia, reportaron un error o confiaron en una herramienta que todavía estaba evolucionando.
Algunas de esas personas continúan utilizando Lali desde sus primeros años. Otras cambiaron de rumbo, cerraron una etapa o se reinventaron. Nuevos emprendedores siguen llegando y encontrando apoyo en Lali Básica y Lali Pro.
También llegamos hasta aquí gracias a los equipos, colaboradores e instituciones que ayudaron a difundir el proyecto y acercarlo a nuevos negocios.
Desde Datactil celebramos los seis años de Lali.App como un hito, pero también como un recordatorio: los productos digitales no se terminan cuando se publican.
Se prueban, se corrigen, se escuchan, se mantienen y vuelven a evolucionar.
Puedes conocer la historia completa desde la mirada de la comunidad en:
¿Tu empresa necesita desarrollar o mejorar una plataforma digital?
Una idea puede comenzar con un proceso manual, una planilla, un formulario o una necesidad que todavía no encuentra una solución adecuada.
En Datactil ayudamos a organizaciones a evaluar, diseñar e implementar proyectos de transformación digital, integración de datos, automatización y software a medida. Antes de desarrollar, revisamos el problema, la operación, los usuarios, los datos disponibles y las alternativas técnicas.
El objetivo no es agregar tecnología innecesaria, sino construir una solución que pueda utilizarse, medirse y evolucionar.
Conoce nuestro enfoque de transformación digital y conversemos sobre tu próximo proyecto.



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